Desayunos

Desayunar mirando a los robles

El desayuno se sirve en un pabellón acristalado junto al hotel, con las copas de los robles a dos metros del cristal. Varias mesas, ninguna barrera: mesas con espacio libre debajo, aparador a 85 cm, vajilla con contraste y carta en braille y en lectura fácil.

De 8:00 a 11:00. Incluido en todas las tarifas.

Pabellón de desayunos acristalado al amanecer: varias mesas de roble macizo con manteles de lino, sillas de madera, cerámica artesanal, pan de hogaza, fruta y zumos. Un hombre y una mujer toman café en primer plano; al fondo una pareja mayor, y en el centro una mujer en silla de ruedas desayuna con su acompañante. Tras el cristal, robles grandes y hierba con la luz dorada de la mañana; a la derecha, un aparador de madera con fruta y una persona sirviéndose café.

Lo que hay en la mesa

Pan del día de Mungia, queso Idiazabal, huevos de caserío, fruta de temporada, bizcocho casero, café, cacao, zumos naturales y opciones sin gluten, sin lactosa y veganas. Avísanos de cualquier alergia en la reserva.

Interior del pabellón de desayunos: un espacio acristalado por tres lados, con vistas al robledal al amanecer. Varias mesas de madera con manteles claros ocupadas por una familia, una pareja y una persona en silla de ruedas; al fondo, un aparador con fruta, pan y zumos.

Desayunar mirando a los robles

El pabellón acristalado se abre al bosque. Producto local, pan del día y mesas a las que se llega sin ayuda.

El pabellón de desayunos visto desde fuera al anochecer: una pequeña construcción acristalada e iluminada junto al hotel, entre robles, con un camino de gravilla que lleva hasta ella.

Reserva sin compromiso

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